APRENDIZAJE BASADO EN EL JUEGO (ABJ)

 Definición

El Aprendizaje Basado en el Juego (ABJ) es una modalidad de trabajo que rescata las acciones de formación lúdicas como estrategia para el fomento de capacidades relacionadas con aspectos individuales y sociales. Se pretende propiciar el desarrollo y el aprendizaje de las niñas y los niños, con base en un elemento natural e inherente a ellos: el deseo de jugar.


Propósito

El ABJ busca facilitar la participación de las niñas y los niños en la organización, el desempeño y la valoración de actividades lúdicas que les permitan identificar, concientizarse y transformar problemáticas sociales, promoviendo la interacción social y el avance en los contenidos curriculares de los campos formativos del programa de estudio.

Contenidos posibles a abordar

El ABJ como modalidad de trabajo permite el abordaje de cualquier contenido del programa de estudio, puesto que busca impulsar capacidades para el diálogo, la elaboración de propuestas, la creación de acuerdos, la toma de decisiones, la asunción de responsabilidades, la interacción colaborativa y la solución de conflictos. 


¿En qué consiste?, ¿cómo?

Al abordarse como una modalidad de trabajo, el ABJ se convierte en el hilo conductor de una serie de acciones didácticas. Es importante distinguir el ABJ de una estrategia susceptible a aplicarse en un solo momento de la jornada, pues éste se presenta como el eje que desencadena y organiza el aprendizaje.

En el ABJ:

• Se aborda el juego desde su dimensión social, evocando espacios, momentos y personas con quienes han compartido vivencias. Las vivencias que han tenido al jugar son un elemento que permite a las niñas y los niños el reconocimiento de distintas formas de vida, así como el encuentro con los otros miembros de la comunidad y con su historia personal y colectiva.

 • Se busca acercar a niñas y niños a experiencias lúdicas con el propósito de observar e identificar las formas de participación e interacción que tienen al llevarlo a cabo; a partir de esto se puede revisar lo sucedido, resignificar y retejer las relaciones con su comunidad.

 • Después será necesario plantear la organización, el desarrollo y la valoración de una experiencia lúdica que permita:

o         Elegir o conocer más sobre el juego que realizarán. Para ello, será preciso identificar el procedimiento que debe seguirse, sus reglas y preparar los elementos necesarios para jugar. 

        Tomar acuerdos y asumir responsabilidades para la convivencia y participación.

o   • Valorar los efectos de las acciones implementadas y hacer los ajustes necesarios para mejorar la experiencia, retomando el análisis de lo observado como parte de la evaluación formativa.

 • Considerar diversas posibilidades de abordaje, ya sea para incluir variaciones en los juegos (elevar o reducir su complejidad, incorporar materiales diferentes, entre otras acciones) o para crear juegos “nuevos”.

 • Después del juego, se ha de promover un intercambio dialógico entre las niñas y los niños a fin de que reconozcan el papel que han desempeñado al jugar, la relación entre lo previsto en contraste con lo que sucedió, las formas como se atendieron las dificultades que se presentaron y que podrían aplicarse en otras experiencias.

• Compartir lo vivido con otras personas (niñas y niños de otros grupos, familias o personas de la comunidad) contribuirá a reflexionar sobre el papel que han desempeñado al participar de la experiencia lúdica, la responsabilidad social con la colectividad y aquello que pueda mejorar futuras experiencias.

Algunos tipos de juegos son:

• Juegos tradicionales mexicanos, como lotería, avioncito, las escondidas, canicas, la víbora de la mar, entre otros que abren la posibilidad para valorar su presencia en la vida como elementos que fortalecen la identidad personal y colectiva dentro de su territorio.


• Juegos colaborativos o cooperativos que permitan el intercambio afectivo y social.

 • Juegos de mesa o aplicaciones con un trasfondo didáctico que puedan favorecer aspectos específicos de los contenidos y los PDA.

• Videojuegos que contribuyan al desarrollo de estrategias de pensamiento, cuyas temáticas sean diferentes y acordes a la edad y características de las niñas y los niños.

 • Juegos de roles o simulación, es decir, aquéllos a través de los cuales se puedan emular aspectos de la vida real, por ejemplo, imitar a un animal, jugar a ser doctora o bombera.

Espacio, tiempo y materiales


Beneficio para las niñas y los niños

• El juego propicia realizar lecturas de la realidad y poner en práctica la capacidad de dialogar y tomar acuerdos para la construcción de una convivencia pacífica e inclusiva.

• Favorece la resignificación de los lazos establecidos con otros miembros de la comunidad a partir de experiencias sentiludopensantes y la expresión de la propia imaginación.

• Promueve la disposición a la participación, el encuentro y el establecimiento de relaciones sociales con sus pares y adultos, o que abre paso a obtener experiencias enriquecedoras en términos de desarrollo, aprendizaje e interacción social.



Beneficios para la comunidad

• Fomenta la participación de las familias al interactuar y compartir sus costumbres y formas de convivencia, propiciando que las niñas y los niños se familiaricen con juegos tradicionales e incluso identifiquen los cambios que éstos han tenido a través del tiempo.

• Por otra parte, se fortalecen las relaciones afectivas entre los adultos y las niñas y los niños, mediante los juegos compartidos en familia, lo que les permite crecer como comunidad, conocerse y reconectarse.

• Al mismo tiempo, les ayuda a reconocer cómo el juego favorece el desarrollo y aprendizaje, valorando de esta manera su potencial educativo.

 • A través del juego, las niñas y los niños, en la interacción con sus pares y otros adultos, adquieren aprendizajes sociales que abonan a una cultura de responsabilidad social al aprender a cuidar de uno mismo, del otro, del entorno y a colaborar para un fin común.


 Limitaciones

Es importante evitar la idea de que el juego es una actividad ociosa y poco importante que reduce su potencial formativo; por lo tanto, se concebirá con la intención de equilibrar la meticulosidad que requiere planificar una actividad didáctica con el disfrute del juego.

El abuso de las falsas situaciones lúdicas puede provocar desinterés y la disminución de la participación e involucramiento en las actividades.

Participación del docente

• El educador o la educadora acompaña el juego para promover la toma de decisiones organizada. Considerando la lectura de la realidad como elemento indispensable para la toma de decisiones sobre el tipo de juego que planteará, con el propósito de provocar que las niñas y los niños se involucren en retos acordes a sus posibilidades.

• Es de gran relevancia que se tome en cuenta la importancia del juego libre como vía para la representación y resignificación de las vivencias, así como de la transformación de las realidades.

 Participación de las niñas y los niños

 • El juego se nutre de la vivencia, la mirada e interpretación que realiza cada niña y niño sobre la realidad. Propiciar ese intercambio enriquece el juego, lo que beneficia al grupo y a quienes lo conforman.

 • Se espera que tengan la posibilidad de intervenir en el momento de la planificación, aportando ideas sobre lo que harán tanto para realizar juegos que les resulten conocidos como para modificarlos o inventar nuevos a partir de alguna propuesta: hoy vamos a pensar en cómo podemos jugar con estas semillas.

 • Mediante su participación podrán analizar dinámicas, tomar decisiones y elaborar propuestas para llevarlas a cabo y compartir la experiencia lúdica con el grupo. Si se equivocan durante el proceso, podrán revisar lo realizado y resolver las situaciones que se requieran, potenciando sus capacidades metacognitivas, sociales y creativas.


Estructura didáctica


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