PROYECTO
Definición
Esta modalidad de trabajo propicia el desarrollo del plano
didáctico para la implementación de procesos formativos desde un enfoque
integral, con el fin de dar atención a una necesidad social (problema, aspecto
a mejorar, tema de interés, situación cotidiana o acontecimiento) a través del
abordaje de procesos de indagación organizado alrededor de cuestionamientos y
experiencias que parten de la realidad y responden a una necesidad susceptible
de ser abordada por las niñas y los niños.
Propósito
Pretende desarrollar acciones formativas específicamente intencionadas para que las niñas y los niños se involucren en la toma de decisiones y búsqueda de soluciones para atender un problema, necesidad o situación, con el fin de promover cambios positivos y lograr un impacto benéfico en algún aspecto de la vida cotidiana.
Se espera que los proyectos
sean el punto de partida para la construcción colectiva de acciones que
permitan, en el marco del perfil de egreso, el intercambio de saberes, el
encuentro con el otro, el reconocimiento de la diversidad, la reconstrucción de
los significados sobre la vida y la contribución hacia el bienestar personal,
social y comunitario.
Contenidos posibles de abordar
El Programa de Estudios 2022 plantea una organización
curricular que trasciende la mirada disciplinar, con una estructura por campos
formativos que favorece la integración del conocimiento; en este sentido, los
proyectos como modalidad de trabajo permiten crear experiencias a partir de la
lectura de la realidad, vinculadas con cualquiera de los contenidos de los
campos formativos.
¿En qué consiste?,
¿cómo?
Los proyectos hacen posible la exploración de la realidad
y, al participar en ellos, las niñas y los niños buscan respuestas, ponen a
prueba ideas y disfrutan de experiencias compartidas orientadas a la atención
de situaciones o problemas en los que se puede incidir positivamente.
En un proyecto se establece el desarrollo de una o más
producciones, las cuales pueden implicar el trabajo con objetos concretos o
físicos (como montar una exposición u organizar una feria), o bien, pueden ser
abstractas o intelectuales (como la organización de una competencia, o la
creación de un cuento o de una canción).
Las producciones deben concebirse como elementos que
detonan, organizan y encaminan las acciones de las niñas y los niños hacia la
puesta en marcha de procesos cognitivos. Lo anterior apunta a la importancia de
priorizar la aproximación hacia los contenidos y procesos de desarrollo de
aprendizaje antes que la elaboración de cualquier tipo de manualidad.
Los proyectos se desarrollarán siempre a partir de
vinculaciones que resulten naturales —no forzadas—, y posibles de abordar en el
aula en los tiempos y demás recursos de que se dispone.
En el proyecto:
• Se inicia con
experiencias que concienticen y aproximen a las niñas y los niños a la
necesidad social (problema, aspecto a mejorar, tema de interés, situación
cotidiana o acontecimiento) con el propósito de despertar el interés; de igual
forma, se plantean preguntas detonadoras que les permitan exponer sus saberes y
experiencias previas, y que orienten en el trabajo a realizar.
• Se promueve la
participación colectiva de las niñas y los niños, con el fin de tomar acuerdos
para la definición del desarrollo del proyecto mediante un plan de trabajo que
recupere las preguntas que orientarán la indagación y puesta en marcha de las
acciones formativas acordadas.
• Una vez definidas
de manera colaborativa las acciones que se llevarán a cabo, será necesario
desarrollarlas de modo que las niñas y los niños puedan:
1. Considerar lo que
se ha observado sobre la realidad para explorarla con mayor profundidad, lo que
implica indagar, plantear preguntas y buscar información en diferentes fuentes
para darles respuesta.
2. Llegar a consensos para desarrollar las acciones a su
alcance que permitan incidir positivamente en el problema, aspecto a mejorar,
tema de interés, situación cotidiana o acontecimiento, de acuerdo con la
finalidad del proyecto.
3. Mantener revisiones constantes para identificar los
avances y las dificultades, valorando la posibilidad de realizar ajustes al
plan inicial, el cual podrá modificarse desde la flexibilidad y apertura que da
el trabajo por proyectos.
Al final, se podrá reflexionar mediante la evaluación
formativa sobre lo sucedido durante el proyecto, los logros, las dificultades
que incidieron sobre éstos y las formas como se enfrentaron, el apoyo que
brindaron los participantes o la escuela, el uso del tiempo, los espacios y los
recursos materiales que se emplearon para su desarrollo, y el impacto social
que consideran haber alcanzado.
Espacio, tiempo y materiales
Beneficios para las niñas y los niños
• Esta forma de
trabajo concede un lugar importante a sus ideas, reconociendo que sus
propuestas son útiles y relevantes para aportar y acordar las acciones
formativas a desarrollar, de modo que sean congruentes con una postura ética y
responsable hacia el mundo.
• Les permite percibir el impacto de sus acciones y
decisiones en beneficio de sí mismos y de los demás al darles la posibilidad de
incidir en situaciones sociales que requieren una respuesta, fortaleciendo su
motivación, autoestima y disposición para el trabajo colectivo, la convivencia,
la colaboración, los vínculos interpersonales y un entorno escolar de respeto.
Beneficios para la comunidad
• La comunidad y la escuela se pertenecen, se habitan y, en
ese sentido, han de relacionarse en favor de niñas y niños, quienes realizan
acciones que contribuyen a transformar su realidad.
• La escuela, al intervenir, estimula la relación y acción
con la comunidad, lo cual podrá situarla en el camino del cambio, fortaleciendo
el tejido social, la inclusión y la construcción colectiva con una perspectiva
solidaria.
• En las escuelas, los proyectos representan una
oportunidad para que las educadoras trabajen de manera colegiada, participen,
intercambien y construyan comunidades de aprendizaje cooperativas, críticas y
creativas, en beneficio de las niñas y los niños y de la comunidad a la que
pertenecen.
Limitaciones
- Implica
diseñar el trabajo didáctico de manera abierta y flexible, lo que puede
resultar complejo para quienes prefieren la estandarización o dirigir la
clase, dejando en segundo plano los intereses de las niñas y los niños.
- Requiere evitar la
sobrevaloración de las producciones por encima de los procesos cognitivos;
su valor no está en la calidad artística o académica, sino en favorecer el
desarrollo.
- Las concepciones sobre
la enseñanza influyen; si no son congruentes, pueden reducir los proyectos
a prácticas rutinarias que no trabajen la realidad de forma reflexiva,
comprometida y crítica.
Participación del docente
- Se
espera una intervención provocadora que parta de los intereses, motivaciones
y la realidad, para seleccionar lo relevante y orientar el trabajo.
- Debe reconocer los
límites de sus conocimientos y abrirse a las aportaciones de las niñas y
los niños, para confirmar, ampliar o modificar lo que se sabe.
Participación de las niñas y
los niños
- Su
participación activa y crítica es fundamental, mediante diálogo, juego,
visitas y otras acciones.
- Sus
conocimientos, ideas y formas de comunicación nutren los proyectos; sus
aportaciones deben valorarse y ponerse a prueba.
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